En la obra intervienen distintos gremios especializados. Para el cliente final, el control de calidad se basa en establecer pautas claras de trabajo y en realizar revisiones sencillas pero constantes, con el objetivo de asegurar un buen resultado, duradero y bien terminado.

Estructura y elementos de madera
Se controla que los trabajos se ejecuten siguiendo el proyecto, con la madera correctamente colocada, alineada y protegida. Las revisiones garantizan que la base de la vivienda sea estable, segura y bien resuelta antes de continuar con el resto de los trabajos.

Cerramientos y aislamientos exteriores (SATE)
Se revisa que el aislamiento se coloque de forma continua y uniforme, sin interrupciones, y que los acabados exteriores queden bien rematados. Este control es clave para asegurar el confort térmico y la eficiencia energética de la vivienda.

Instalaciones de agua y saneamiento
Se supervisa que las instalaciones estén bien distribuidas, correctamente conectadas y probadas antes de cerrarse, evitando problemas futuros como fugas o malos olores.

Instalación eléctrica
Se comprueba que la instalación cumpla con la normativa, que esté bien protegida y ordenada, y que todos los puntos funcionen correctamente antes de finalizar los trabajos.

Acabados interiores (cartón yeso)
El control se centra en que paredes y techos queden rectos, bien acabados y con un aspecto limpio y uniforme, al tratarse de superficies visibles en el día a día.

Alicatados y solerías (si los hubiera)
Se revisa que los revestimientos y pavimentos estén bien colocados, alineados y nivelados, cuidando especialmente las juntas y el acabado final.

Control general de la obra
Durante toda la ejecución se realizan revisiones periódicas para comprobar que cada gremio cumple con su trabajo antes de pasar al siguiente. De esta manera se asegura una vivienda bien ejecutada, con buenos acabados, confortable y sin problemas a largo plazo.